¿Qué significa ser perfeccionado? ¿Qué significa ser conquistado? ¿Qué criterios debe uno cumplir para ser conquistado? ¿Y para ser perfeccionado? Conquistar y perfeccionar tienen el propósito de trabajar al hombre de forma que este pueda volver a su semejanza original, y quedar libre de su carácter satánico corrupto así como de la influencia de Satanás. Esta conquista llega pronto en el proceso de trabajar al hombre, lo que significa que es el primer paso de la obra. Perfeccionar es el segundo, o la obra de conclusión. Cada ser humano debe pasar por el proceso de ser conquistado; de lo contrario, no sería capaz de conocer a Dios y no sabría que hay un Dios, esto es, no sería capaz de reconocerlo. Y si una persona no le reconoce, sería imposible que Dios la haga completa, porque no cumpliría los criterios para esta finalización. Si ni siquiera reconoces a Dios, ¿cómo podrías conocerle? ¿Y cómo lo buscarías? Serías, asimismo, incapaz de dar testimonio de Él, y menos aún de tener la fe que le satisface. Por tanto, para cualquiera que quiera ser hecho completo, el primer paso tiene que ser pasar por la obra de conquista. Esta es la primera condición. Pero sea la conquista o el perfeccionamiento, cada uno de ellos tiene la meta de trabajar al hombre y cambiarlo, y cada uno es un elemento en la obra de gestionar al hombre. Estos dos pasos son lo que se exige para convertir a alguien en una persona completa; no se puede saltar ningún paso. Es cierto que “ser conquistado” no suena muy bien, pero en realidad el proceso de conquista de alguien es el de cambiar a ese alguien. Después de ser conquistado, no te has librado completamente de tu carácter corrupto, pero lo habrás conocido. Por medio de la obra de conquista habrás llegado a conocer tu humanidad inferior y también mucho de tu desobediencia. Aunque serás incapaz de descartarlos o cambiarlos dentro del corto período de la obra de conquista, llegarás a conocerlos. Esto establece el fundamento para tu perfección. Así pues, la conquista y el perfeccionamiento se llevan a cabo para cambiar al hombre, para liberarlo de su carácter satánico corrupto de forma que pueda darse plenamente a Dios. Es sólo que ser conquistado es el primer paso en el cambio del carácter humano y también en la acción de entregarse totalmente a Dios por parte del hombre, un paso inferior al de ser perfeccionado. El carácter vital de una persona conquistada cambia mucho menos que el de una persona perfeccionada. Ser conquistado y ser perfeccionado son cosas conceptualmente diferentes entre sí porque son distintas fases de la obra y porque les exigen a las personas diferentes estándares, la conquista se los exige más bajos y el perfeccionamiento se los exige más elevados. Los perfeccionados son personas justas, hechas santas y puras; son cristalizaciones de la obra de gestionar al hombre, o productos finales. Aunque no son humanos intachables, son personas que buscan vivir vidas llenas de sentido. ¿Y qué hay de los conquistados? Sólo reconocen verbalmente que Dios existe; reconocen que Dios se ha encarnado, que la Palabra aparece en la carne, y que Dios ha venido a la tierra para hacer la obra de juicio y castigo. También reconocen que el juicio y el castigo de Dios, así como Su golpe y refinamiento son todos beneficiosos para el hombre. Esto es, están tan sólo comenzando a tener la semejanza humana, y tienen algún entendimiento de la vida pero aún están confusos sobre el mismo. En otras palabras, están justo empezando a poseer humanidad. Estos son los resultados de ser conquistado. Cuando las personas entran en la senda de la perfección, su viejo carácter puede cambiarse. Además, sus vidas siguen creciendo y entran gradualmente más a fondo en la verdad. Son capaces de aborrecer al mundo y a todos aquellos que no buscan la verdad. Se aborrecen especialmente a sí mismos, pero más que eso, se conocen claramente a sí mismos. Están dispuestos a vivir por la verdad y hacen que su objetivo sea buscarla. No están dispuestos a vivir en los pensamientos generados por sus propios cerebros, y sienten aborrecimiento por la santurronería, la soberbia, y el engreimiento del hombre. Hablan con un fuerte sentido de propiedad, gestionan las cosas con discernimiento, poseen sabiduría, y son lealmente obedientes a Dios. Si experimentan un momento de castigo y juicio, no sólo no se vuelven pasivos o débiles, sino que están agradecidos por ello. No pueden seguir adelante sin el castigo y el juicio de Dios; pueden recibir Su protección por medio de ellos. No buscan una fe de paz y gozo ni de buscar pan para satisfacer el hambre. Tampoco van detrás de los disfrutes carnales temporales. Esto es lo que tienen los perfeccionados. Después de ser conquistadas, las personas reconocen que hay un Dios. Pero sean cuales sean las acciones que vienen con el reconocimiento de la existencia de Dios, estas están limitadas en ellas. ¿Qué significa realmente que la Palabra aparezca en la carne? ¿Qué significa la encarnación? ¿Qué ha hecho Dios encarnado? ¿Cuáles son la meta y el significado de Su obra? Después de experimentar tanto de Su obra, Sus hechos en la carne, ¿qué has ganado? Sólo serás una persona conquistada después de entender todas estas cosas. Si únicamente dices “Yo reconozco que hay un Dios” pero no abandonas al marido que deberías abandonar y eres incapaz de renunciar a los disfrutes carnales a los que deberías renunciar, y en su lugar sigues codiciando las comodidades carnales como siempre, no puedes deshacerte de ninguno de los prejuicios contra los hermanos y hermanas, y en muchas prácticas simples eres incapaz de pagar lo que debes para cumplir las acciones, eso demuestra que sigues sin ser conquistado. En ese caso, aunque entiendas mucho, no servirá de nada. Los conquistados son personas que han conseguido algunos cambios iniciales y una entrada inicial. Experimentar el juicio y el castigo de Dios hace que tengan un conocimiento inicial de Él y un entendimiento inicial de la verdad. Aunque en el caso de muchas verdades más profundas y detalladas eres incapaz de entrar completamente en su realidad, puedes poner en práctica muchas verdades rudimentarias en tu vida real, como las que implican a tus disfrutes carnales o tu estatus personal. Todo esto, por supuesto, es lo que se consigue en los que pasan por la conquista. También pueden verse algunos cambios en el carácter en los conquistados. Por ejemplo, su indumentaria y su aseo así como su vida, estas cosas pueden cambiar. Su perspectiva de la creencia en Dios cambia, obtienen claridad acerca del objeto de su búsqueda, y sus determinaciones crecen. Mientras son conquistados, su carácter vital también puede cambiar en consecuencia. No es que no cambie en absoluto. Simplemente, su cambio es superficial, inicial, y mucho más pequeño que el cambio en el carácter y el objeto de la búsqueda que se verían después de que uno sea perfeccionado. Si en el transcurso de ser conquistada, el carácter de una persona no cambia en absoluto y esta ni siquiera obtiene una pizca de verdad, ¡esta clase de persona se convierte simplemente en un residuo y es completamente inútil! ¡Las personas que no han sido conquistadas no pueden ser perfeccionadas! Y si una persona sólo busca ser conquistada, no puede ser hecha totalmente completa, aunque su carácter mostrara algunos cambios correspondientes durante la obra de conquista. También perderá las verdades iniciales que obtuvo. Existe una inmensa diferencia entre el grado de cambio de carácter en los conquistados y los perfeccionados. Pero ser conquistado es el primer paso en el cambio; es el fundamento. La ausencia de este cambio inicial demuestra que una persona no conoce realmente en absoluto a Dios porque este conocimiento viene del juicio, y este juicio es un elemento principal de la obra de conquista. Así que, cada persona perfeccionada ha pasado por la conquista. De lo contrario, no podría haber sido perfeccionada.