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martes, 24 de marzo de 2020

Estudios bíblicos profundos | ¿Qué es el verdadero arrepentimiento?


Estudios bíblicos profundos | ¿Qué es el verdadero arrepentimiento?

A través de la publicación de ayer, todos sabemos que los buenos comportamientos superficiales sólo representan buena intención y entusiasmo. Pero, de hecho, todavía no hemos tenido el verdadero arrepentimiento porque aún podemos pecar y resistirnos a Dios. Entonces, ¿qué es el verdadero arrepentimiento?
Echamos un vistazo a lo que hicieron los pueblos de Nínive que se registra en el Antiguo Testamento, cuando supieron que Dios bajaría la catástrofe sobre ellos, se confesaron a Dios y se arrepintieron de sus pecados, al final ganaron la misericordia y tolerancia de Dios, finalmente Dios cambió Su actitud. De aquí, hemos encontrado la respuesta.
Las palabras de Dios dicen: “Dios utilizó Su actitud para decir a las personas: no es que Dios no tolere a las personas, o que no quiera mostrarles misericordia; es que ellas raramente se arrepienten verdaderamente hacia Dios, y es raro que las personas se vuelvan verdaderamente de sus malos caminos y abandonen la violencia de sus manos”.
“Este ‘camino de maldad’ no se refiere a un puñado de actos malvados, sino a la fuente de mal detrás del comportamiento de las personas. ‘Arrepentirse de sus caminos de maldad’ significa que aquellos en cuestión nunca cometerían estos actos de nuevo. En otras palabras, nunca se comportarán de esa forma malvada de nuevo; el método, la fuente, el propósito, la intención y el principio de sus acciones han cambiado todos; nunca más usarán esos métodos y principios para traer disfrute y felicidad a sus corazones. El ‘despojarse’ en ‘despojarse de toda la violencia de sus manos’ significa deponer o desechar, romper totalmente con el pasado y nunca volver atrás. Cuando el pueblo de Nínive abandonó la violencia que había en sus manos, esto demostraba y representaba su arrepentimiento verdadero. Dios observa los exteriores de las personas así como sus corazones. Cuando Dios observó el arrepentimiento verdadero en los corazones de los ninivitas sin dudarlo y también observó que habían dejado sus caminos malvados y abandonado la violencia que había en sus manos, cambió de opinión. Es decir, la conducta y el comportamiento de estas personas, sus diversas formas de hacer las cosas, así como su verdadera confesión y arrepentimiento de los pecados en su corazón, provocaron que Dios cambiase Su opinión, Sus intenciones, se retractase de Su decisión y no los castigase ni destruyese. Así pues, las personas de Nínive consiguieron un final diferente. Redimieron sus propias vidas y al mismo tiempo obtuvieron la misericordia y tolerancia de Dios, punto en el cual Dios también retrajo Su ira”.
Extracto de “La Palabra manifestada en carne”
De las palabras de Dios, podemos ver que Dios observa los comportamientos exteriores de las personas así como sus corazones. Restringirnos a nosotros mismos para no pecar, esto no es el verdadero arrepentimiento, debemos conocer que nuestras propias intenciones, punto de partida y código de conducta no encajan con la voluntad de Dios y están en contra de Él, sólo así tendremos ciertos verdaderos temores y obediencias a Dios, podremos rechazar caminos de maldad desde nuestros corazones profundos, y practicaremos las palabras de Dios en todas las cosas. Tales prácticas son el verdadero arrepentimiento.

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martes, 18 de febrero de 2020

Reflexiones cristianas | El verdadero arrepentimiento de los ninivitas ganó la misericordia de Dios y cambió su final.


Reflexiones cristianasEl verdadero arrepentimiento de los ninivitas ganó la misericordia de Dios y cambió su final.

Dios dice: “¿Había alguna contradicción entre el cambio de opinión de Dios y Su ira? ¡Por supuesto que no! Esto es debido a que la tolerancia de Dios en ese momento particular tenía su razón. ¿Qué razón podía ser? Es la que se da en la Biblia: ‘todos se arrepintieron de sus caminos de maldad’ y ‘se despojaron de toda la violencia de sus manos’”.

“Este ‘camino de maldad’ no se refiere a un puñado de actos malvados, sino a la fuente de mal detrás del comportamiento de las personas. ‘Arrepentirse de sus caminos de maldad’ significa que aquellos en cuestión nunca cometerían estos actos de nuevo. En otras palabras, nunca se comportarán de esa forma malvada de nuevo; el método, la fuente, el propósito, la intención y el principio de sus acciones han cambiado todos; nunca más usarán esos métodos y principios para traer disfrute y felicidad a sus corazones. El “despojarse” en ‘despojarse de toda la violencia de sus manos’ significa deponer o desechar, romper totalmente con el pasado y nunca volver atrás. Cuando el pueblo de Nínive abandonó la violencia que había en sus manos, esto demostraba y representaba su arrepentimiento verdadero. Dios observa los exteriores de las personas así como sus corazones. Cuando Dios observó el arrepentimiento verdadero en los corazones de los ninivitas sin dudarlo y también observó que habían dejado sus caminos malvados y abandonado la violencia que había en sus manos, cambió de opinión. Es decir, la conducta y el comportamiento de estas personas, sus diversas formas de hacer las cosas, así como su verdadera confesión y arrepentimiento de los pecados en su corazón, provocaron que Dios cambiase Su opinión, Sus intenciones, se retractase de Su decisión y no los castigase ni destruyese. Así pues, las personas de Nínive consiguieron un final diferente. Redimieron sus propias vidas y al mismo tiempo obtuvieron la misericordia y tolerancia de Dios, punto en el cual Dios también retrajo Su ira”.
De “La Palabra manifestada en carne”


Recomendación: Cómo obtener la salvación de Dios

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sábado, 25 de enero de 2020

Hay maneras para liberarse del pecado

En la Biblia se dice: “Buscad la paz con todos y la santidad, sin la cual nadie verá al Señor” (Hebreos 12:14). El Señor Jesús es santo, los pecadores no pueden ver a Él ni entrar en el reino de Dios. Aunque hemos recibido la salvación del Señor Jesús por nuestra fe en Él, todavía tenemos la naturaleza pecaminosa y podemos pecar reiteradamente y resistirnos a Dios. Si queremos lograr la purificación y ser salvados por Dios, necesitamos aceptar Su obra de purificación y de salvación. Por ende, ¿cómo Dios llevará a cabo la obra en los últimos días para salvar a la humanidad?
En primer lugar, leamos algunos versículos: “Porque es tiempo de que el juicio comience por la casa de Dios” (1 Pedro 4:17). “El que me rechaza y no recibe mis palabras, tiene quien lo juzgue; la palabra que he hablado, esa lo juzgará en el día final” (Juan 12:48). “Aún tengo muchas cosas que deciros, pero ahora no las podéis soportar. Pero cuando Él, el Espíritu de verdad, venga, os guiará a toda la verdad, [...]” (Juan 16:12-13). “El que tiene oído, oiga lo que el Espíritu dice a las iglesias” (Apocalipsis 2:7).
De estos versículos, podemos ver que todavía expresará Dios todas las verdades de salvación de la humanidad cuando regrese en los últimos días, realizando la obra del juicio y de la purificación mediante las verdades expresadas, salvándonos del pecado por completo. Para entenderlo mejor, sería mejor que leamos unas palabras de Dios Todopoderoso: “Antes de que el hombre fuera redimido, muchos de los venenos de Satanás ya fueron plantados dentro de él. Después de miles de años de corrupción de Satanás, el hombre ya tiene dentro de sí una naturaleza que resiste a Dios. Por tanto, cuando ha sido redimido, no es nada más que una redención en la que se le ha comprado por un alto precio, pero la naturaleza venenosa de su interior no se ha eliminado. El hombre que está tan inmundo debe pasar por un cambio antes de ser digno de servir a Dios. Por medio de esta obra de juicio y castigo, el hombre llegará a conocer plenamente la esencia inmunda y corrupta de su interior, y podrá cambiar completamente y ser purificado. Sólo de esta forma puede ser el hombre digno de regresar delante del trono de Dios. Toda la obra realizada este día es con el fin de que el hombre pueda ser purificado y cambiado; por medio del juicio y el castigo por la palabra, así como del refinamiento, el hombre puede desechar su corrupción y ser hecho puro. En lugar de considerar que esta etapa de la obra es la de la salvación, sería más apropiado decir que es la obra de purificación. En verdad, esta etapa es la de conquista así como la segunda etapa de la salvación”.
“En los últimos días Cristo usa una variedad de verdades para enseñar al hombre, para exponer la esencia del hombre y para analizar minuciosamente sus palabras y acciones. Estas palabras comprenden verdades diversas tal como: el deber del hombre, cómo el hombre debe obedecer a Dios, cómo debe ser leal a Dios, cómo debe vivir una humanidad normal, así como también la sabiduría y el carácter de Dios, y así sucesivamente. Todas estas palabras son dirigidas a la esencia del hombre y a su carácter corrupto. En particular, las palabras que exponen cómo el hombre desdeña a Dios con relación a cómo el hombre es una personificación de Satanás y una fuerza enemiga contra Dios. Al emprender Su obra de juicio, Dios no deja simplemente en claro la naturaleza del hombre con sólo unas pocas palabras; la expone, la trata y la poda a largo plazo. Estos métodos de exposición, de trato y poda, no pueden ser sustituidos con palabras ordinarias, sino con la verdad que el hombre no posee en absoluto. Sólo los métodos de este tipo se consideran juicio; sólo a través de este tipo de juicio puede el hombre ser doblegado y completamente convencido de la sumisión a Dios y, además, obtener un conocimiento verdadero de Dios. Lo que la obra de juicio propicia es el entendimiento del hombre sobre el verdadero rostro de Dios y la verdad sobre su propia rebeldía. La obra de juicio le permite al hombre obtener mucho entendimiento de la voluntad de Dios, del propósito de la obra de Dios y de los misterios que le son incomprensibles. También le permite al hombre reconocer y conocer su esencia corrupta y las raíces de su corrupción, así como descubrir su fealdad. Estos efectos son todos propiciados por la obra de juicio, porque la esencia de esta obra es, en realidad, la obra de abrir la verdad, el camino y la vida de Dios a todos aquellos que tengan fe en Él. Esta obra es la obra de juicio realizada por Dios”
De “La Palabra manifestada en carne”
En los últimos días, Dios viene a expresar palabras haciendo la obra del juicio para juzgar y revelar nuestra esencia satánica y realidad de que nos resistimos y traicionamos a Él, mostrándonos Su santo carácter que no permite ofender. Conocemos nuestro propio carácter corrupto por el juicio y la revelación de las palabras de Dios, y luego nos ponemos en práctica según Sus palabras para que al final podamos obedecer y temer a Él, acabando liberándonos gradualmente de la atadura del pecado viviendo con semejanza de un hombre real y convirtiéndonos en una nueva persona quien ha sido cambiada por la Palabra de Dios. De esta manera, somos los que conseguir la purificación y la salvación completa de Dios.
Si quieres saber más sobre cómo Dios lleva a cabo la obra del juicio en los últimos días. Por favor, ve la Película cristiana “El despertar del sueño”, en los últimos días, Dios juzga y purifica a la humanidad por Sus verdades expresadas.

Scripture quotations taken from www.LBLA.com

sábado, 11 de enero de 2020

¿Pueden las personas, que no sean purificadas de la naturaleza pecaminosa, ser llevadas al reino de los cielos?

Muchos piensan que por creer en el Señor se les perdonan los pecados, que salvarse una vez supone la salvación eterna y que, cuando regrese el Señor, podrán ser arrebatados inmediatamente al reino celestial. Sin embargo, no podemos negar este hecho de que aunque se le perdonen los pecados, aún podemos decir mentiras y engañar al Señor, y revelar los caracteres como la arrogancia, la autocomplacencia, el egoísmo, la vanidad y los engaños etc., y seguimos viviendo en un ciclo de pecar y confesar sin poder liberarnos. Esto demuestra que nuestra naturaleza pecaminosa no se ha purificado. La Biblia dice: “[...] la santidad, sin la cual nadie verá al Señor” (Hebreos 12:14). Entonces, ¿los que han alcanzado la salvación plena son aquellos cuya naturaleza pecaminosa aún no se ha purificado? ¿Pueden ser arrebatados directamente al reino celestial?

Dios dice: “En ese momento, la obra de Jesús era la redención de toda la humanidad. Los pecados de todos los que creían en Él eran perdonados; mientras creyeras en Él, Él te redimiría; si creías en Él, dejabas de ser un pecador y eras liberado de tus pecados. Esto es lo que significaba ser salvo y ser justificado por fe. Sin embargo, seguía habiendo en quienes creían algo rebelde y opuesto a Dios, y que había que seguir quitando lentamente. La salvación no significaba que el hombre hubiera sido ganado por completo por Jesús, sino que ya no pertenecía al pecado, que sus pecados habían sido perdonados: si creías, ya no pertenecías al pecado”.

“Un pecador como alguno de vosotros, que acaba de ser redimido y que no ha sido cambiado o perfeccionado por Dios, ¿puedes ser conforme al corazón de Dios? Para ti, que aún eres del viejo ser, es cierto que Jesús te salvó y que no perteneces al pecado gracias a la salvación de Dios, pero esto no demuestra que no seas pecador ni impuro. ¿Cómo puedes ser santo si no has sido cambiado? En tu interior, estás cercado por la impureza, egoísta y miserable, pero sigues deseando descender con Jesús; ¡tendrías que tener tanta suerte! Te has saltado un paso en tu creencia en Dios: simplemente has sido redimido, pero no has sido cambiado. Para que seas conforme al corazón de Dios, Él debe realizar personalmente la obra de cambiarte y purificarte; si sólo eres redimido, serás incapaz de alcanzar la santidad. De esta forma no serás apto para participar en las buenas bendiciones de Dios, porque te has saltado un paso en la obra de Dios de gestionar al hombre, que es el paso clave del cambio y el perfeccionamiento. Y así, tú, un pecador que acaba de ser redimido, no puedes heredar directamente la herencia de Dios”.

“Aunque el hombre ha sido redimido y se le han perdonado sus pecados, sólo se considera que Dios no recuerda sus transgresiones y no lo trata de acuerdo con estas. Sin embargo, cuando el hombre vive en la carne y no ha sido liberado del pecado, sólo puede continuar pecando, revelando interminablemente el carácter satánico corrupto. Esta es la vida que el hombre lleva, un ciclo sin fin de pecado y perdón. La mayoría de los hombres pecan durante el día y se confiesan por la noche. Así, aunque la ofrenda por el pecado siempre sea efectiva para ellos, no podría salvarlos del pecado. Sólo se ha completado la mitad de la obra de salvación, porque el hombre sigue teniendo un carácter corrupto. [...] esta es más profunda que el pecado, plantada por Satanás y profundamente arraigada dentro del hombre. No resulta fácil para el hombre ser consciente de sus pecados; es incapaz de reconocer su propia naturaleza profundamente arraigada. Tales efectos sólo pueden conseguirse a través del juicio por la palabra. Sólo así puede el hombre ser cambiado gradualmente de ahí en adelante”.

“Porque, en la Era de la Gracia, los demonios salían del hombre con la imposición de manos y la oración, pero los caracteres corruptos del hombre permanecían. El hombre fue curado de su enfermedad y se le perdonaron sus pecados, pero no se hizo en él la obra para poder expulsar los caracteres satánicos corruptos. El hombre sólo fue salvo y se le perdonaron sus pecados por su fe, pero su naturaleza pecaminosa no le fue quitada y permaneció en él. Los pecados del hombre fueron perdonados a través del Dios encarnado, pero eso no significa que el hombre no tenga pecado en él. Los pecados del hombre podían ser perdonados por medio de una ofrenda por el pecado, pero el hombre ha sido incapaz de resolver el problema de cómo no pecar más y cómo poder desechar completamente su naturaleza pecaminosa y ser transformado. [...] Cuando Jesús estaba haciendo Su obra, el conocimiento que el hombre tenía de Él seguía siendo vago y poco claro. Siempre creyó que Él era el hijo de David y proclamó que era un gran profeta y el Señor benevolente que redimía los pecados del hombre. Algunos, basándose en la fe, se curaron simplemente tocando el borde de Sus vestiduras; los ciegos podían ver e incluso los muertos ser restaurados a la vida. Sin embargo, el hombre no podía descubrir el carácter satánico corrupto profundamente arraigado en él ni sabía cómo desecharlo. El hombre recibió mucha gracia, como la paz y la felicidad de la carne, la bendición de toda la familia sobre la fe de uno, la curación de las enfermedades, etc. El resto era las buenas obras del hombre y su apariencia piadosa; si este podía vivir en base a eso, se le consideraba un buen creyente. Sólo tales creyentes podrían entrar en el cielo tras la muerte, lo que significa que fueron salvos. Pero durante su vida, no entendieron en absoluto el camino de la vida. Simplemente cometían pecados y después confesaban, en un ciclo continuo sin camino alguno hacia un carácter cambiado; así era la condición del hombre en la Era de la Gracia. ¿Ha recibido el hombre la salvación completa? ¡No! Por tanto, después de completarse esa etapa, aún queda la obra de juicio y castigo. Esta etapa hace al hombre puro por medio de la palabra al darle una senda que seguir. La misma no sería fructífera ni tendría sentido si continuase con la expulsión de demonios, porque la naturaleza pecaminosa del hombre no sería abandonada y el hombre sólo se detendría tras el perdón de los pecados. A través de la ofrenda por el pecado, estos se le han perdonado al hombre, porque la obra de la crucifixión ya ha llegado a su fin y Dios ha vencido a Satanás. Pero el carácter corrupto del hombre sigue en él y este todavía puede pecar y resistir a Dios; Dios no ha ganado a la humanidad. Esa es la razón por la que en esta etapa de la obra Dios usa la palabra para revelar el carácter corrupto del hombre y pide a este que practique de acuerdo con el camino adecuado”.

“La carne del hombre es de Satanás, está llena de carácter desobediente, es deplorablemente vil, es algo inmundo. Las personas codician demasiado el gozo de la carne y hay demasiadas manifestaciones de la carne; por eso Dios desprecia la carne del hombre hasta cierto grado. Cuando las personas se deshacen de las cosas viles y corruptas de Satanás, ganan la salvación de Dios. Pero si todavía no se despojan de lo vil y de la corrupción, entonces siguen viviendo bajo el campo de acción de Satanás. Las intrigas, los engaños y la ruindad de las personas son todas las cosas de Satanás. Salvarte es permitirte escapar de estas cosas. La obra de Dios no puede estar mal; toda es con el fin de salvar a las personas de la oscuridad. Cuando has creído hasta un cierto punto y puedes despojarte de la corrupción de la carne, y esta corrupción ya no te encadena, ¿no habrás sido salvado? Cuando vives bajo el campo de acción de Satanás eres incapaz de manifestar a Dios, eres algo vil y no puedes recibir la herencia de Dios. Una vez que hayas sido purificado y perfeccionado, serás santo, serás normal, y Dios te bendecirá y serás precioso para Él”.

“[...] al final, las cosas que hay en las personas que son de Satanás y las cosas de su naturaleza deben cambiar, y deben volverse compatibles con las exigencias de la verdad; sólo esto es conseguir verdaderamente la salvación. Si eres igual a como solías ser en la religión, limitándote a gritar algunas palabras de doctrina o algunos eslóganes y después llevando a cabo algunas acciones y buenas conductas, no cometiendo ciertos pecados ni cometiendo pecados obvios, esto todavía no quiere decir que has entrado en el camino correcto de la creencia en Dios. Sólo porque puedes ceñirte a las reglas, ¿significa que caminas por la senda correcta? ¿Significa que has escogido de forma correcta? Si las cosas de tu naturaleza no han cambiado y al final sigues resistiéndote a Dios y ofendiéndolo, éste es el mayor de los problemas. Si crees en Dios, pero no resuelves este problema, ¿se puede considerar que has sido salvado?”


Scripture quotations taken from LBLA . Copyright by The Lockman Foundation.

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