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lunes, 15 de junio de 2020

Prédica cristiana escrita | ¿Cómo diferenciar entre la obra de Dios y la obra del hombre?


Prédica cristiana escrita |  ¿Cómo diferenciar entre la obra de Dios y la obra del hombre?

En el mundo religioso hay muchas personas que no pueden distinguir la obra de Dios de la obra del hombre. Muchas personas consideran la obra llevada a cabo por quienes adoran y admiran como la obra de Dios, pero consideran la obra llevada a cabo por Dios encarnado como obra hecha por el hombre. Estas personas no son conscientes de que esto ofende el carácter de Dios, que se están resistiendo a Dios y blasfemando contra Él a pesar de que creen en Él, y que esto las convierte en enemigas de Dios. Por lo tanto, ¿cuál es la verdadera diferencia entre la obra de Dios y la obra del hombre? ¿Cuál es la diferencia sustancial entre Dios encarnado y las personas usadas por Dios?

Mire película cristiana "Ser arrebatado en el peligro" Escena 5 


lunes, 18 de mayo de 2020

profecías de Jesucristo sobre el Hijo del Hombre de los últimos días

El Señor Jesús mismo profetizó que Dios se encarnaría en los últimos días y aparecería como el Hijo del Hombre para llevar a cabo Su obra
Versículos bíblicos como referencia:
Vosotros también estad preparados, porque el Hijo del Hombre vendrá a la hora que no esperéis (Lucas 12:40).
Porque como en los días de Noé, así será la venida del Hijo del Hombre (Mateo 24:37).
Porque así como el relámpago sale del oriente y resplandece hasta el occidente, así será la venida del Hijo del Hombre (Mateo 24:27).
Porque como el relámpago al fulgurar resplandece desde un extremo del cielo hasta el otro extremo del cielo, así será el Hijo del Hombre en su día. Pero primero es necesario que El padezca mucho y sea rechazado por esta generación (Lucas 17:24-25).
Pero a medianoche se oyó un clamor: “¡Aquí está el novio! Salid a recibirlo” (Mateo 25:6).
He aquí, vengo como ladrón (Apocalipsis 16:15).
Por tanto, si no velas, vendré como ladrón, y no sabrás a qué hora vendré sobre ti (Apocalipsis 3:3).
He aquí, yo estoy a la puerta y llamo; si alguno oye mi voz y abre la puerta, entraré a él, y cenaré con él y él conmigo (Apocalipsis 3:20).
El que tiene oído, oiga lo que el Espíritu dice a las iglesias (Apocalipsis 2:7).
Aún tengo muchas cosas que deciros, pero ahora no las podéis soportar. Pero cuando El, el Espíritu de verdad, venga, os guiará a toda la verdad, porque no hablará por su propia cuenta, sino que hablará todo lo que oiga, y os hará saber lo que habrá de venir (Juan 16:12-13).

domingo, 19 de abril de 2020

Palabras diarias | El misterio de la encarnación (1)


Palabras diarias | El misterio de la encarnación (1)


En la Era de la Gracia, Juan allanó el camino para Jesús. No podía llevar a cabo la obra de Dios mismo y simplemente cumplió con el deber del hombre. Aunque Juan fue el precursor del Señor, no podía representar a Dios; sólo era un hombre usado por el Espíritu Santo. Después del bautismo de Jesús, “descendió el Espíritu Santo sobre Él, como paloma”. Fue entonces cuando empezó Su obra, es decir, comenzó a desempeñar el ministerio de Cristo. Por esta razón asumió la identidad de Dios, porque vino de Él. No importa cómo fuera Su fe antes de esto —quizás haya sido débil en ocasiones, o fuerte en otras— todo eso perteneció a la vida humana normal que Él llevaba antes de llevar a cabo Su ministerio. Después de ser bautizado (es decir, ungido), tuvo inmediatamente el poder y la gloria de Dios con Él, y por tanto comenzó a desempeñar Su ministerio. Podía obrar señales y maravillas, realizar milagros, tenía poder y autoridad, porque obraba directamente en el nombre de Dios mismo; hacía la obra del Espíritu en Su lugar y expresaba Su voz; así pues, Él era Dios mismo. Esto es indiscutible. El Espíritu Santo usó a Juan. Este no podía representar a Dios ni le era posible hacerlo. Si hubiera deseado hacerlo, el Espíritu Santo no lo habría permitido, porque no podía hacer la obra que Dios mismo pretendía realizar. Quizás había mucho en él de la voluntad del hombre o había algo desviado en él; bajo ninguna circunstancia podía representar directamente a Dios. Sus equivocaciones y errores lo representaban sólo a él, pero su obra era representativa del Espíritu Santo. Sin embargo, no se puede afirmar que su totalidad representara a Dios. ¿Podían su desviación y sus errores representar también a Dios? Equivocarse al representar al hombre es normal, pero si se desviaba en la representación de Dios, ¿no sería una deshonra para Él? ¿No sería una blasfemia contra el Espíritu Santo? Este no permite al hombre ocupar el lugar de Dios a voluntad, aunque otros le exalten. Si no es Dios, sería incapaz de mantenerse firme al final. ¡El Espíritu Santo no le permite al hombre representar a Dios como a él le plazca! Por ejemplo, el Espíritu Santo dio testimonio de Juan y también reveló que era quien allanaría el camino para Jesús, pero la obra realizada en él por el Espíritu Santo estaba bien medida. Todo lo que se le pidió a Juan fue que allanase el camino para Jesús, que lo preparara. Es decir, el Espíritu Santo sostuvo su obra de abrir el camino y sólo le permitió llevar a cabo dicha obra y ninguna otra. Juan representaba a Elías, y representaba al profeta que allanaba el camino. El Espíritu Santo lo sostuvo; mientras que su trabajo consistió en abrir camino, Él lo sostuvo. Sin embargo, si hubiera reivindicado ser Dios mismo y venir a terminar la obra de redención, el Espíritu Santo lo habría disciplinado. Por muy grande que fuera la obra de Juan, y por mucho que el Espíritu Santo la sostuviera, esta permanecía dentro de sus límites. Es realmente cierto que el Espíritu Santo sostuvo su obra, pero el poder que se le dio en ese momento se limitó a allanar el camino. No podía realizar otra obra en absoluto, porque sólo era Juan quien allanó el camino, no Jesús. Por tanto, el testimonio del Espíritu Santo es fundamental, pero la obra que este le permite hacer al hombre es aún más crucial. ¿No se dio un gran testimonio de Juan en ese momento? ¿No fue grande su obra también? Pero la obra que él hizo no podía superar la de Jesús, porque él no era más que un hombre usado por el Espíritu Santo, y no podía representar directamente a Dios; por lo tanto la obra que hizo fue limitada. Después de que él terminara la obra de allanar el camino, nadie continuó manteniendo su testimonio, ninguna obra nueva lo siguió, y partió cuando la obra de Dios mismo comenzó.

lunes, 6 de abril de 2020

¿Por qué sólo por medio de experimentar y someterse a la obra de Dios encarnado es que se puede alcanzar el conocimiento de Dios?

Versículos bíblicos como referencia:
“Y el Verbo se hizo carne, y habitó entre nosotros, y vimos su gloria, gloria como del unigénito del Padre, lleno de gracia y de verdad” (Juan 1:14).
Yo soy el camino, y la verdad, y la vida; nadie viene al Padre sino por mí. Si me hubierais conocido, también hubierais conocido a mi Padre; desde ahora le conocéis y le habéis visto” (Juan 14:6-7).
¿[…] yo estoy en el Padre, y el Padre en mí?” (Juan 14:10).
Yo y el Padre somos uno” (Juan 10:30).
Las palabras relevantes de Dios:
Cuando Dios no se había hecho carne, las personas no entendían mucho de lo que Él decía, porque procedía de la divinidad total. La perspectiva y el contexto de lo que decía eran invisibles e inalcanzables para el hombre; se expresaba desde una esfera espiritual que las personas no podían ver. Y es que quienes vivían en la carne no podían pasar por el reino espiritual. Pero después de que Dios se hiciera carne, hablaba al hombre desde la perspectiva de la humanidad y Él salió y sobrepasó el alcance del mundo espiritual. Él podía expresar Su carácter, Su voluntad y Su actitud divinos por medio de cosas que los humanos podían imaginar, ver y encontrarse en sus vidas; usando métodos que estos podían aceptar, en un lenguaje que podían entender, y un conocimiento que podían comprender, para permitirles saber y conocer a Dios, comprender Su intención y Sus estándares exigidos dentro del alcance de su capacidad, en la medida en que fueran capaces. Este era el método y el principio de la obra de Dios en la humanidad. Aunque Sus formas y Sus principios de obrar en la carne se consiguieron en su mayoría por la humanidad o a través de ella, realmente obtuvo resultados que no se habrían conseguido obrando directamente en la divinidad. La obra de Dios en humanidad era más concreta, auténtica y enfocada, los métodos eran mucho más flexibles, y sobrepasaba en forma a la Era de la Ley.
de ‘La obra de Dios, el carácter de Dios y Dios mismo III’ en “La Palabra manifestada en carne”

lunes, 23 de marzo de 2020

El significado del juicio de Dios en los últimos días se puede ver en sus resultados logrados


Versículos bíblicos como referencia:
Porque has guardado la palabra de mi perseverancia, yo también te guardaré de la hora de la prueba, esa hora que está por venir sobre todo el mundo para poner a prueba a los que habitan sobre la tierra. Vengo pronto; retén firme lo que tienes, para que nadie tome tu corona. Al vencedor le haré una columna en el templo de mi Dios, y nunca más saldrá de allí; escribiré sobre él el nombre de mi Dios, y el nombre de la ciudad de mi Dios, la nueva Jerusalén, que desciende del cielo de mi Dios, y mi nombre nuevo” (Apocalipsis 3:10-12).

sábado, 22 de febrero de 2020

El predicador no tiene nada que predicar, esto es realmente gran desolación

Un predicador dijo: "Tengo mucho miedo de predicar ahora. Siempre digo el conocimiento sobre la Biblia. No hace ningún beneficio para los hermanos y hermanas. Los hermanos y hermanas no son fríos ni calientes. Algunas personas no vienen a reunión. Muchos juegan móvil o duermen en la congregación. Me siento terrible en mi corazón. Sé que lo que dije antes no está conformado con la voluntad del Señor, pero ¿qué debo hacer ahora? La iglesia está realmente desolada y ya ha perdido la obra del Espíritu Santo".

lunes, 17 de febrero de 2020

¿Cómo purifica y salva a la humanidad la obra de juicio de Dios durante los últimos días?

Palabras clásicas de Dios:
“En los últimos días, Cristo usa una diversidad de verdades para enseñarle al hombre, para revelar la esencia del hombre y analizar sus palabras y hechos. Estas palabras comprenden varias verdades, tales como, el deber del hombre, cómo debe el hombre obedecer a Dios, cómo debe el hombre ser leal a Dios, cómo debe el hombre vivir la humanidad normal, la sabiduría y el carácter de Dios, y así sucesivamente. Todas estas palabras se enfocan en la esencia del hombre y en su carácter corrupto. En particular, esas palabras que revelan cómo el hombre desdeña a Dios se dicen con relación a cómo el hombre es una personificación de Satanás y una fuerza enemiga contra Dios. Cuando Dios hace la obra del juicio, no simplemente aclara la naturaleza del hombre con unas cuantas palabras, sino que lleva a cabo la revelación, el tratamiento y la poda en el largo plazo. Esa forma de revelación, tratamiento y poda no se pueden sustituir con palabras ordinarias, sino con la verdad que el hombre no posee en absoluto. Sólo esa manera de obrar se considera juicio; sólo por medio de ese juicio se puede persuadir al hombre, se le puede convencer por completo de la sumisión a Dios, y puede obtener el verdadero conocimiento de Dios. El resultado de la obra de juicio es que el hombre comprenda el verdadero rostro de Dios y la verdad de su rebeldía. La obra de juicio le permite al hombre entender mucho de la voluntad de Dios, del propósito de la obra de Dios y de los misterios que el hombre no puede entender. También le permite al hombre reconocer y conocer su esencia corrupta y las raíces de su corrupción, así como descubrir la fealdad del hombre. Todos estos efectos los produce la obra del juicio, porque la esencia de esa obra es, de hecho, la obra de inaugurar la verdad, el camino y la vida de Dios para todos los que tienen fe en Él. Esta obra es la obra de juicio que Dios hace”.
de “Cristo realiza la obra de juicio con la verdad”

sábado, 15 de febrero de 2020

La promesa y las bendiciones de Dios a quienes se purifiquen y alcancen la salvación plena

Versículos bíblicos relevantes

"He aquí, el tabernáculo de Dios está entre los hombres, y El habitará entre ellos y ellos serán su pueblo, y Dios mismo estará entre ellos. El enjugará toda lágrima de sus ojos, y ya no habrá muerte, ni habrá más duelo, ni clamor, ni dolor, porque las primeras cosas han pasado" (Apocalipsis 21:3-4).
"El que tiene oído, oiga lo que el Espíritu dice a las iglesias. Al vencedor le daré a comer del árbol de la vida, que está en el paraíso de Dios" (Apocalipsis 2:7).
"Bienaventurados los que lavan sus vestiduras para tener derecho al árbol de la vida y para entrar por las puertas a la ciudad" (Apocalipsis 22:14).
"Estos son los que vienen de la gran tribulación, y han lavado sus vestiduras y las han emblanquecido en la sangre del Cordero. Por eso están delante del trono de Dios, y le sirven día y noche en su templo; y el que está sentado en el trono extenderá su tabernáculo sobre ellos. Ya no tendrán hambre ni sed, ni el sol los abatirá, ni calor alguno, pues el Cordero en medio del trono los pastoreará y los guiará a manantiales de aguas de vida, y Dios enjugará toda lágrima de sus ojos" (Apocalipsis 7:14-17).

jueves, 13 de febrero de 2020

Profecias de la biblia | ¿Cómo determinar si es la encarnación de Dios?


Profecias de la biblia  | ¿Cómo determinar si es la encarnación de Dios?
Dios dice: “Investigar algo así no es difícil, pero requiere que cada uno de nosotros conozca esta verdad: Aquel que es la encarnación de Dios tendrá Su esencia, y Aquel que es la encarnación de Dios tendrá Su expresión. Haciéndose carne, Dios traerá la obra que debe hacer, y haciéndose carne expresará lo que Él es; será, asimismo, capaz de traer la verdad al hombre, de concederle la vida, y de mostrarle el camino. La carne que no contiene la esencia de Dios seguramente no es el Dios encarnado; de esto no hay duda. Para investigar si es la carne encarnada de Dios, el hombre debe determinarlo a partir del carácter que Él expresa y de las palabras que Él habla. Es decir, si es o no la carne encarnada de Dios, y si es o no el camino verdadero, debe discernirse a partir de Su esencia. Y así, para determinar si es o no la carne de Dios encarnado, la clave está en prestar atención a Su esencia (Su obra, Sus palabras, Su carácter, y mucho más), en lugar de fijarse en Su apariencia exterior. Si el hombre sólo ve Su apariencia exterior, y pasa por alto Su esencia, demostrará la ignorancia y la ingenuidad del hombre. La apariencia externa no determina la esencia; es más, la obra de Dios jamás puede ajustarse a los conceptos del hombre. ¿No estaba reñida la apariencia exterior de Jesús con los conceptos humanos? ¿No eran Su aspecto y Sus vestiduras incapaces de proporcionar pista alguna sobre Su verdadera identidad? ¿No fue la razón por la que los antiguos fariseos se opusieron a Jesús, porque simplemente miraban Su aspecto exterior, y no se tomaron en serio las palabras que Él habló? Mi esperanza es que los hermanos y hermanas, que buscan la aparición de Dios, no repitan la tragedia histórica. No debéis convertiros en los fariseos de los tiempos modernos y clavar a Dios de nuevo en la cruz. Deberíais considerar cuidadosamente cómo dar la bienvenida al retorno de Dios, y tener una mente clara acerca de cómo ser alguien que se somete a la verdad. Esta es la responsabilidad de todo aquel que está esperando que Jesús vuelva con las nubes”.
De “La Palabra manifestada en carne”
De la palabra de Dios, podemos saber con claridad que si queremos reconocer a Dios encarnado, debemos discernirlo a través de Su esencia, es decir por la obra que hace, las palabras que dice y el carácter que revela. Tenemos que tener conscientes de que sólo Cristo puede iniciar una nueva era y terminar la antigua, traer la nueva obra y dar la verdad, el camino y la vida a la humanidad. Tal como el Señor Jesús dijo: “Yo soy el camino, y la verdad, y la vida; [...]” (Juan 14:6).
Scripture quotations taken from www.LBLA.com

miércoles, 5 de febrero de 2020

¿Cómo podemos determinar que las palabras de Dios Todopoderoso son la voz de Dios y que el Señor ha aparecido para obrar?

La clave para recibir la segunda venida del Señor Jesús radica en oír la voz de Dios y en reconocer Su aparición y obra. Las vírgenes prudentes pudieron recibir al Señor porque oyeron y entendieron Su voz y vieron Su aparición. Entonces, a partir de
la obra y las declaraciones de Dios Todopoderoso, ¿cómo podemos determinar que Sus palabras son la voz de Dios y que el Señor ha aparecido para obrar?

martes, 4 de febrero de 2020

¿Podemos recibir la segunda venida del Señor Jesús guardándonos obcecadamente de los falsos Cristos y negándonos a buscar y estudiar la aparición y obra del Señor?

¿Podemos recibir la segunda venida del Jesús guardándonos obcecadamente de los falsos Cristos y negándonos a buscar y estudiar la aparición y obra del Señor?
Versículos bíblicos relevantes
El que tiene oído, oiga lo que el Espíritu dice a las iglesias” (Apocalipsis 2-3).
Bienaventurados los pobres en espíritu, pues de ellos es el reino de los cielos” (Mateo 5:3).
Bienaventurados los que tienen hambre y sed de justicia, pues ellos serán saciados” (Mateo 5:6).
Bienaventurados los de limpio corazón, pues ellos verán a Dios” (Mateo 5:8).

sábado, 1 de febrero de 2020

Distinguir el verdadero Cristo y los falsos: los falsos cristos no poseen el carácter de Dios

El Señor Jesús nos advirtió: “Porque muchos vendrán en mi nombre, diciendo: Yo soy el Cristo, y engañarán a muchos” (Mateo 24:5). Obviamente, “arrogante” y “altivo” son otras dos características de los falsos cristos. Siempre alardean de su mismo, se llaman a sí mismo como cristo delante de los demás y haciéndolos que lo adoren como si fuera Dios. Sin embargo, cada vez que Dios se hace carne, sólo para expresar verdades y empezar una nueva era y obra. Lo que Cristo hace es dejar que la gente acepte es Su verdad, Su provisión de la vida espiritual en vez de jactarse o recibir la adoración y la obediencia del hombre hacia Él.
Tal como la Palabra de Dios dice: “Aunque Cristo representa a Dios mismo en la carne y ejecuta en persona la obra que Dios mismo debe hacer, no niega la existencia de Dios en el cielo y tampoco proclama febrilmente Sus propias acciones. Más bien, humildemente permanece escondido dentro de Su carne. Excepto por Cristo, los que falsamente afirman ser Cristo no tienen Sus cualidades. Cuando se yuxtapone contra el carácter arrogante y que se exalta a sí mismo de esos falsos Cristos, se hace evidente qué clase de carne es verdaderamente Cristo. Entre más falsos son, más alardean esos falsos Cristos y más capaces son de obrar señales y maravillas para engañar a los hombres. Los falsos Cristos no tienen las cualidades de Dios; Cristo no está contaminado con ningún elemento que pertenezca a los falsos Cristos. Dios se hace carne sólo para completar la obra de la carne, y no simplemente para permitirles a todos los hombres verlo. Más bien, deja que Su obra afirme Su identidad y permite que lo que Él revela dé testimonio de Su esencia. Su esencia no es infundada; Su mano no se apoderó de Su identidad; esta la determinan Su obra y Su esencia.
[...]
No hay nada excesivo en esto porque Él posee la esencia de Dios, y posee el carácter de Dios, y posee la sabiduría en Su obra, que el hombre no puede alcanzar. Los que así mismos se llaman Cristo, pero que no pueden hacer la obra de Dios, son fraudes. Cristo no es sólo la manifestación de Dios en la tierra, sino también es la carne particular asumida por Dios a medida que cumple y completa Su obra entre los hombres. Esta carne no es una que cualquier hombre pueda reemplazar, sino una que pueda adecuadamente llevar la obra de Dios en la tierra y expresar el carácter de Dios y representar bien a Dios y proveer al hombre con la vida. Tarde o temprano, aquellos que suplantan a Cristo caerán porque, aunque afirman ser Cristo, no poseen nada de la esencia de Cristo. Y así digo que la autenticidad de Cristo, el hombre no la puede definir, sino que Dios mismo la contesta y la decide”.
De “La Palabra manifestada en carne”
De la Palabra de Dios, entendemos que cuanto más falsos sean, tanto más se jactarán y engañarán a la gente. Cristo confirma la esencia de Su identidad por Su obra. Como en la Era de la Gracia, Él curó y echó fuera demonios para la gente, alimentó a cinco mil personas con cinco panes y dos peces, resucitó a los muertos, etc. La autoridad y el poder en la obra de Dios nos demuestran que Él es el mismo Dios encarnado. Porque nadie puede poseer tal autoridad excepto de Dios. Por lo tanto, cuando Cristo viene a obrar, nunca dice que Él es Dios, es Cristo, sino que hace Su obra con humildad y satisface necesidades de la vida humana, y nunca presume de sí mismo, esto nos hace ver que Su honrosa y santa esencia de la vida. Sin embargo, los falsos cristos siempre dicen que son Cristos, incluso algunos declaran sin vergüenza que los que lo escuchan, no podrán entrar en el reino de los cielos. Ellos hacen todo lo posible para que la gente lo vea o haga algunos milagros para confundir al hombre. Así que, distinguir entre el verdadero Cristo y los falsos cristos por el carácter que revelan también es un principio importante.
Scripture quotations taken from www.LBLA.com

Recomendación: Reflexiones cristianas

jueves, 30 de enero de 2020

Distinguir el verdadero Cristo y los falsos: la obra de Dios siempre es nueva y nunca vieja, Él no repite la misma obra

图片中可能有:上面的文字是“DISTINGUIR EL VERDADERO CRISTO Y LOS FALSOS: la obra de Dios siempre es nueva y nunca vieja, Él no repite la misma obra mensaje por WhatsApp Por favor contáctanos”


El Señor Jesús dijo: “Nadie corta un pedazo de un vestido nuevo y lo pone en un vestido viejo; porque entonces romperá el nuevo, y el pedazo del nuevo no armonizará con el viejo” (Lucas 5:36). Los Israelíes ayunaban una vez al año en el día de la expiación durante la Era de la Ley del Antiguo Testamento. La liturgia vieja ya no se aplicaba cuando el Señor Jesús trajo Su salvación, sino que debían practicar según nuevos requisitos del Señor. Esta parábola nos dice que la obra de Dios siempre es nueva y nunca vieja, que la obra redentora que trajo Él era nueva, que Él no iba a hacer una nueva obra mientras hacía una vieja, de ser ese el caso, la nueva obra no podía generar. De forma parecida, cuando el Señor Jesús venga en los últimos días, llevará a cabo una nueva obra, y las obras anteriores no serán mencionadas. Si dominamos este principio que hace Dios obras, sabremos cómo distinguir entre el verdadero Cristo y los falsos cristos.
La Palabra de Dios dice: "Si durante la época actual emerge una persona capaz de exhibir señales y maravillas, echar fuera demonios, sanar a los enfermos y llevar a cabo muchos milagros, y si esta persona declara ser Jesús que ha venido, sería la falsificación por parte de espíritus malos y su imitación de Jesús. ¡Recuerda esto! Dios no repite la misma obra. La etapa de la obra de Jesús ya ha sido completada, y Dios nunca más la acometerá. [...] Si durante los últimos días, Dios siguiera exhibiendo señales y maravillas, echara fuera demonios y sanara a los enfermos —si hiciera exactamente lo mismo que Jesús—, Dios estaría repitiendo la misma obra, y la de Jesús no tendría significado ni valor. Así pues, Dios lleva a cabo una etapa de la obra en cada era. Una vez completada cada etapa de la obra, los espíritus malignos la imitan pronto, y después de que Satanás empiece a pisarle los talones a Dios, este cambia a un método diferente. Una vez que Dios ha completado una etapa de Su obra, los espíritus malignos la imitan. Debes tener claro esto. [...] La obra de Dios nunca se conforma a las nociones del hombre, porque Su obra siempre es nueva y nunca vieja".
De “La Palabra manifestada en carne”

Distinguir el verdadero Cristo y los falsos: los falsos cristos no poseen el carácter de Dios

El Señor Jesús nos advirtió: “Porque muchos vendrán en mi nombre, diciendo: Yo soy el Cristo, y engañarán a muchos” (Mateo 24:5). Obviamente, “arrogante” y “altivo” son otras dos características de los falsos cristos. Siempre alardean de su mismo, se llaman a sí mismo como cristo delante de los demás y haciéndolos que lo adoren como si fuera Dios. Sin embargo, cada vez que Dios se hace carne, sólo para expresar verdades y empezar una nueva era y obra. Lo que Cristo hace es dejar que la gente acepte es Su verdad, Su provisión de la vida espiritual en vez de jactarse o recibir la adoración y la obediencia del hombre hacia Él.

miércoles, 22 de enero de 2020

¿Por qué habría de regresar el Señor Jesús en los últimos días para realizar la obra del juicio tras concluir la obra de redención?

1. El Señor Jesús ha concluido la obra de redención; ¿ha concluido Dios Su obra de salvación de la humanidad?
El Señor Jesús realizó la obra de redención en la Era de la Gracia y, en la cruz, dijo: “¡Consumado es!”. Por eso muchos creyentes piensan que la obra de Dios de salvación de la humanidad está totalmente terminada, que el Señor Jesús nos absolvió de todos nuestros pecados y que cuando Él regrese nos arrebatará directamente al reino de los cielos. Sin embargo, las personas de la Era de la Gracia siguen atadas por su naturaleza pecaminosa, pecan constantemente y se han vuelto cada vez más depravadas. Está escrito en la Biblia: “[…] seréis, pues, santos porque yo soy santo” (Levítico 11:45). “La santidad, sin la cual nadie verá al Señor” (Hebreos 12:14). Es evidente que el Señor Jesús sólo llevó a cabo la obra de redención, no la de purificación total de la naturaleza pecaminosa de la humanidad. Quienes deseen alcanzar la salvación completa y entrar en el reino de los cielos necesitan otra etapa de la obra de Dios: la obra de salvación completa.
Versículos bíblicos como referencia
"Aún tengo muchas cosas que deciros, pero ahora no las podéis soportar. Pero cuando El, el Espíritu de verdad, venga, os guiará a toda la verdad, porque no hablará por su propia cuenta, sino que hablará todo lo que oiga, y os hará saber lo que habrá de venir" (Juan 16:12-13).
"Así también Cristo, habiendo sido ofrecido una vez para llevar los pecados de muchos, aparecerá por segunda vez, sin relación con el pecado, para salvación de los que ansiosamente le esperan" (Hebreos 9:28).
"Que sois protegidos por el poder de Dios mediante la fe, para la salvación que está preparada para ser revelada en el último tiempo" (1 Pedro 1:5).
"En verdad, en verdad os digo que todo el que comete pecado es esclavo del pecado; y el esclavo no queda en la casa para siempre; el hijo sí permanece para siempre" (Juan 8:34-35).
"Si alguno oye mis palabras y no las guarda, yo no lo juzgo; porque no vine a juzgar al mundo, sino a salvar al mundo. El que me rechaza y no recibe mis palabras, tiene quien lo juzgue; la palabra que he hablado, ésa lo juzgará en el día final" (Juan 12:47-48).
Las palabras relevantes de Dios
Para el hombre, la crucifixión de Dios concluyó la obra de Su encarnación, redimió a toda la humanidad y esto le permitió tomar posesión de las llaves del Hades. Todos piensan que Su obra se ha cumplido por completo. En realidad, para Dios sólo se ha realizado una pequeña parte de Su obra. Sólo ha redimido a la humanidad; no la ha conquistado, y menos aún ha cambiado la fealdad de Satanás en el hombre. Por esta razón, Dios afirma: “Aunque Mi carne encarnada pasó por el dolor de la muerte, esa no fue la meta total de Mi encarnación. Jesús es Mi amado Hijo y fue clavado en la cruz por Mí, pero no concluyó del todo Mi obra. Sólo llevó a cabo una porción de ella”.
de “Obra y entrada (6)”

En ese momento, la obra de Jesús era la redención de toda la humanidad. Los pecados de todos los que creían en Él eran perdonados; mientras creyeras en Él, Él te redimiría; si creías en Él, dejabas de ser un pecador y eras liberado de tus pecados. Esto es lo que significaba ser salvo y ser justificado por fe. Sin embargo, seguía habiendo en quienes creían algo rebelde y opuesto a Dios, y que había que seguir quitando lentamente. La salvación no significaba que el hombre hubiera sido ganado por completo por Jesús, sino que ya no pertenecía al pecado, que sus pecados habían sido perdonados: si creías, ya no pertenecías al pecado.

de “La visión de la obra de Dios (2)”

Aunque el hombre ha sido redimido y se le han perdonado sus pecados, sólo se considera que Dios no recuerda sus transgresiones y no lo trata de acuerdo con estas. Sin embargo, cuando el hombre vive en la carne y no ha sido liberado del pecado, sólo puede continuar pecando, revelando interminablemente el carácter satánico corrupto. Esta es la vida que el hombre lleva, un ciclo sin fin de pecado y perdón. La mayoría de los hombres pecan durante el día y se confiesan por la noche. Así, aunque la ofrenda por el pecado siempre sea efectiva para ellos, no podría salvarlos del pecado. Sólo se ha completado la mitad de la obra de salvación, porque el hombre sigue teniendo un carácter corrupto. Por ejemplo, cuando las personas supieron que descendían de Moab, pronunciaron palabras de queja, dejaron de buscar la vida, y se volvieron totalmente pasivas. ¿No muestra esto que siguen siendo incapaces de someterse plenamente al dominio de Dios? ¿No es precisamente este el carácter satánico corrupto? Cuando no estabas siendo sometido al castigo, tus manos se levantaban más alto que todas las demás, incluidas las de Jesús. Y clamabas en voz alta: “¡Sé un hijo amado de Dios! ¡Sé un íntimo de Dios! ¡Mejor sería morir antes que someternos a Satanás! ¡Nos rebelamos contra el viejo Satanás! ¡Nos rebelamos contra el gran dragón rojo! ¡Que el gran dragón rojo caiga completamente del poder! ¡Que Dios nos haga completos!”. Tus gritos eran más fuertes que todos los demás. Pero entonces llegaron los periodos de castigo y, una vez más, se manifestó el carácter corrupto de las personas. Entonces, sus gritos cesaron, y ellas ya no tuvieron determinación. Esta es la corrupción del hombre; esta es más profunda que el pecado, plantada por Satanás y profundamente arraigada dentro del hombre. No resulta fácil para el hombre ser consciente de sus pecados; es incapaz de reconocer su propia naturaleza profundamente arraigada. Tales efectos sólo pueden conseguirse a través del juicio por la palabra. Sólo así puede el hombre ser cambiado gradualmente de ahí en adelante.

de “El misterio de la encarnación (4)”

Un pecador como alguno de vosotros, que acaba de ser redimido y que no ha sido cambiado o perfeccionado por Dios, ¿puedes ser conforme al corazón de Dios? Para ti, que aún eres del viejo ser, es cierto que Jesús te salvó y que no perteneces al pecado gracias a la salvación de Dios, pero esto no demuestra que no seas pecador ni impuro. ¿Cómo puedes ser santo si no has sido cambiado? En tu interior, estás cercado por la impureza, egoísta y miserable, pero sigues deseando descender con Jesús; ¡tendrías que tener tanta suerte! Te has saltado un paso en tu creencia en Dios: simplemente has sido redimido, pero no has sido cambiado. Para que seas conforme al corazón de Dios, Él debe realizar personalmente la obra de cambiarte y purificarte; si sólo eres redimido, serás incapaz de alcanzar la santidad. De esta forma no serás apto para participar en las buenas bendiciones de Dios, porque te has saltado un paso en la obra de Dios de gestionar al hombre, que es el paso clave del cambio y el perfeccionamiento. Y así, tú, un pecador que acaba de ser redimido, no puedes heredar directamente la herencia de Dios.

de “Acerca de los apelativos y la identidad”

Antes de que el hombre fuera redimido, muchos de los venenos de Satanás ya fueron plantados dentro de él. Después de miles de años de corrupción de Satanás, el hombre ya tiene dentro de sí una naturaleza que resiste a Dios. Por tanto, cuando ha sido redimido, no es nada más que una redención en la que se le ha comprado por un alto precio, pero la naturaleza venenosa de su interior no se ha eliminado. El hombre que está tan inmundo debe pasar por un cambio antes de ser digno de servir a Dios. Por medio de esta obra de juicio y castigo, el hombre llegará a conocer plenamente la esencia inmunda y corrupta de su interior, y podrá cambiar completamente y ser purificado. Sólo de esta forma puede ser el hombre digno de regresar delante del trono de Dios.

de “El misterio de la encarnación (4)”

Debes saber qué tipo de personas deseo; los impuros no tienen permitido entrar en el reino, no pueden mancillar el suelo santo. Aunque puedas haber realizado muchas obras y hayas obrado durante muchos años, si al final sigues siendo deplorablemente inmundo, ¡es intolerable para la ley del Cielo que desees entrar en Mi reino! Desde la fundación del mundo hasta hoy, nunca he ofrecido acceso fácil a Mi reino a cualquiera que se congracia conmigo. Esta es una norma celestial ¡y nadie puede quebrantarla!

de “El éxito o el fracaso dependen de la senda que el hombre camine”
Scripture quotations taken from www.LBLA.com

viernes, 17 de enero de 2020

El plan de la salvación de la humanidad de Dios: Dios aún llevará a cabo una nueva obra de la salvación de la humanidad en los últimos días

El Señor Jesús dijo: “En verdad, en verdad os digo que todo el que comete pecado es esclavo del pecado; y el esclavo no queda en la casa para siempre; el hijo sí permanece para siempre” (Juan 8:34-354). De la Palabra del Señor Jesús podemos ver que los que aún pueden pecar son los esclavos del pecado y no están cualificados para entrar en el reino de Dios. Pero ahora, la mayoría de los creyentes pecan durante el día y confiesan por la noche, son incapaces de escapar de la atadura del pecado. Tal como Pablo dijo: “Porque yo sé que en mí, es decir, en mi carne, no habita nada bueno; porque el querer está presente en mí, pero el hacer el bien, no” (Romanos 7:18). ¿Dios puede aprobar tales personas que viven repetidamente en un círculo de pecar y confesar?

viernes, 10 de enero de 2020

Solo la obra del juicio de Dios en los últimos días puede hacer que el hombre escape de la naturaleza pecaminosa y entrar al reino de los cielos

A través de la última comunicación, sabemos que la razón de que a menudo aún podemos pecar después de que nuestros pecados han sido perdonados es porque nuestra naturaleza pecaminosa no se ha resuelto y nuestro carácter corrupto satánico no ha cambiado. Por lo tanto, para resolver nuestra naturaleza pecaminosa, necesitamos que Dios lleve a cabo un paso de la obra del juicio y purificación. Pero algunos piensan que, dentro de la fe en el Señor, transformarse implica practicar según Sus palabras y Sus requisitos como la humildad y la paciencia, cargar la propia cruz, amar a los enemigos, someter el cuerpo, abandonar las cosas mundanas y trabajar y predicar para el Señor. Se preguntan por qué han de aceptar la obra de juicio de Dios en los últimos días si lo único que deben hacer es buscar de esa otra forma para poder alcanzar la salvación de Dios.
Para entender esta pregunta, primero veamos algunos versículos. El Señor dijo: “En verdad, en verdad os digo que todo el que comete pecado es esclavo del pecado; y el esclavo no queda en la casa para siempre; el hijo sí permanece para siempre” (Juan 8:34-35).
“Si alguno oye mis palabras y no las guarda, yo no lo juzgo; porque no vine a juzgar al mundo, sino a salvar al mundo. El que me rechaza y no recibe mis palabras, tiene quien lo juzgue; la palabra que he hablado, esa lo juzgará en el día final” (Juan 12:47-48)
Pedro también dijo: “Porque es tiempo de que el juicio comience por la casa de Dios” (1 Pedro 4:17).
Podemos ver que aunque tenemos buenas obras en apariencia después de creer en el Señor y podemos trabajar duro y pagar precio, si solo tenemos estas conductas y no resolvemos nuestro problema de pecado, no podemos entrar en el reino de Dios. Por eso, para salvarnos, Dios usa la verdad para hacer la obra del juicio y purificación en los últimos días. Miremos unos párrafos de la Palabra de Dios para entender más.
Dios dice: “Aunque Jesús hizo mucha obra entre los hombres, sólo completó la redención de toda la humanidad, se convirtió en la ofrenda por el pecado del hombre, pero no lo libró de su carácter corrupto. Salvar al hombre totalmente de la influencia de Satanás no sólo requirió a Jesús cargar con los pecados del hombre como la ofrenda por el pecado, sino también que Dios realizara una obra mayor para librar completamente al hombre de su carácter, que ha sido corrompido por Satanás. Y así, después de que los pecados del hombre fueron perdonados, Dios volvió a la carne para guiar al hombre a la nueva era, y comenzó la obra de castigo y juicio, que llevó al hombre a una esfera más elevada. Todos los que se someten bajo Su dominio disfrutarán una verdad más elevada y recibirán mayores bendiciones. Vivirán realmente en la luz, y obtendrán la verdad, el camino y la vida”.
“Cuando Jesús vino y llevó a cabo esa etapa de la obra, no representó la totalidad de Dios. Llevó a cabo algunas señales y maravillas, habló algunas palabras, fue finalmente crucificado, y representó una parte de Dios. No podía representar todo lo que es de Dios, sino que lo representó realizando una parte de Su obra. Eso se debe a que Dios es muy grande, maravilloso e insondable, y sólo realiza una parte de Su obra en cada era. La obra llevada a cabo por Dios durante esta era es principalmente la provisión de las palabras para la vida del hombre, la revelación de la esencia de la naturaleza del hombre y el carácter corrupto de este, la eliminación de los conceptos religiosos, del pensamiento feudal, del pensamiento obsoleto, así como del conocimiento y la cultura del hombre. Todo esto debe ponerse en evidencia y purificarse por medio de las palabras de Dios. En los últimos días, Él usa palabras, y no señales y maravillas, para perfeccionar al hombre. Usa Sus palabras para descubrir, juzgar, castigar y perfeccionar al hombre, de forma que en las mismas este llegue a ver la sabiduría y la belleza de Dios, y a entender Su carácter, y así, a través de las palabras de Dios, el hombre vea Sus hechos”.
“Los pecados del hombre podían ser perdonados por medio de una ofrenda por el pecado, pero el hombre ha sido incapaz de resolver el problema de cómo no pecar más y cómo poder desechar completamente su naturaleza pecaminosa y ser transformado. Los pecados del hombre fueron perdonados gracias a la obra de la crucifixión de Dios, pero el hombre siguió viviendo en el viejo carácter satánico y corrupto. Así pues, el hombre debe ser completamente salvo de este carácter satánico corrupto para que la naturaleza pecadora del hombre sea del todo desechada y no se desarrolle más, permitiendo así que el carácter del hombre cambie. Esto requiere que el hombre entienda la senda del crecimiento en la vida, el camino de la vida, y el camino del cambio de su carácter. También necesita que el hombre actúe de acuerdo con esa senda, de forma que su carácter pueda ser cambiado gradualmente y él pueda vivir bajo el brillo de la luz y que pueda hacer todas las cosas de acuerdo con la voluntad de Dios, desechar el carácter satánico corrupto, y liberarse de la influencia satánica de las tinieblas, aflorando de este modo totalmente del pecado. Sólo entonces recibirá el hombre la salvación completa”.
“[...] el hombre no puede salvarse totalmente de sus pecados por la curación de la enfermedad y la expulsión de demonios, y no puede ser hecho totalmente completo por la manifestación de señales y maravillas. La autoridad para sanar a los enfermos y expulsar demonios sólo le da al hombre gracia, pero la carne del hombre sigue perteneciéndole a Satanás y el carácter satánico corrupto permanece dentro del hombre. En otras palabras, lo que no se ha purificado sigue perteneciendo al pecado y la inmundicia. Hasta que el hombre no se haya purificado por medio de las palabras no podrá ser ganado por Dios ni ser santificado. Cuando los demonios fueron echados fuera del hombre y él fue redimido, esto sólo significó que él fue arrebatado de las manos de Satanás y devuelto a Dios. Sin embargo, Dios no lo ha purificado ni cambiado, y sigue siendo corrupto. Dentro del hombre todavía existen la inmundicia, la oposición y la rebeldía; el hombre sólo ha vuelto a Dios por medio de la redención, pero no tiene conocimiento de Él y sigue resistiéndose a Él y traicionándolo. Antes de que el hombre fuera redimido, muchos de los venenos de Satanás ya fueron plantados dentro de él. Después de miles de años de corrupción de Satanás, el hombre ya tiene dentro de sí una naturaleza que resiste a Dios. Por tanto, cuando ha sido redimido, no es nada más que una redención en la que se le ha comprado por un alto precio, pero la naturaleza venenosa de su interior no se ha eliminado. El hombre que está tan inmundo debe pasar por un cambio antes de ser digno de servir a Dios. Por medio de esta obra de juicio y castigo, el hombre llegará a conocer plenamente la esencia inmunda y corrupta de su interior, y podrá cambiar completamente y ser purificado. Sólo de esta forma puede ser el hombre digno de regresar delante del trono de Dios. Toda la obra realizada este día es con el fin de que el hombre pueda ser purificado y cambiado; por medio del juicio y el castigo por la palabra, así como del refinamiento, el hombre puede desechar su corrupción y ser hecho puro. En lugar de considerar que esta etapa de la obra es la de la salvación, sería más apropiado decir que es la obra de purificación. En verdad, esta etapa es la de conquista así como la segunda etapa de la salvación. Dios gana al hombre por medio del juicio y el castigo por la palabra; por medio del uso de la palabra para refinar, juzgar y revelar, todas las impurezas, las nociones, los motivos y las esperanzas individuales dentro del corazón del hombre se revelan completamente”.
“En los últimos días Cristo usa una variedad de verdades para enseñar al hombre, para exponer la esencia del hombre y para analizar minuciosamente sus palabras y acciones. Estas palabras comprenden verdades diversas tal como: el deber del hombre, cómo el hombre debe obedecer a Dios, cómo debe ser leal a Dios, cómo debe vivir una humanidad normal, así como también la sabiduría y el carácter de Dios, y así sucesivamente. Todas estas palabras son dirigidas a la esencia del hombre y a su carácter corrupto. En particular, las palabras que exponen cómo el hombre desdeña a Dios con relación a cómo el hombre es una personificación de Satanás y una fuerza enemiga contra Dios. Al emprender Su obra de juicio, Dios no deja simplemente en claro la naturaleza del hombre con sólo unas pocas palabras; la expone, la trata y la poda a largo plazo. Estos métodos de exposición, de trato y poda, no pueden ser sustituidos con palabras ordinarias, sino con la verdad que el hombre no posee en absoluto. Sólo los métodos de este tipo se consideran juicio; sólo a través de este tipo de juicio puede el hombre ser doblegado y completamente convencido de la sumisión a Dios y, además, obtener un conocimiento verdadero de Dios. Lo que la obra de juicio propicia es el entendimiento del hombre sobre el verdadero rostro de Dios y la verdad sobre su propia rebeldía. La obra de juicio le permite al hombre obtener mucho entendimiento de la voluntad de Dios, del propósito de la obra de Dios y de los misterios que le son incomprensibles. También le permite al hombre reconocer y conocer su esencia corrupta y las raíces de su corrupción, así como descubrir su fealdad. Estos efectos son todos propiciados por la obra de juicio, porque la esencia de esta obra es, en realidad, la obra de abrir la verdad, el camino y la vida de Dios a todos aquellos que tengan fe en Él”.
“Dios realiza la obra de juicio y castigo para que el hombre pueda conocerle, y por amor a Su testimonio. Sin Su juicio sobre el carácter corrupto del ser humano, el hombre no conocería Su carácter justo que no permite ofensa alguna, y no podría apartarse de su viejo conocimiento de Dios para adoptar el nuevo. Por amor a Su testimonio y a Su gestión, Él hace pública Su totalidad, capacitando así al hombre para lograr el conocimiento de Dios, cambiar su carácter y dar un resonante testimonio de Él por medio de Su aparición pública. El cambio se logra en el carácter del hombre a través de distintos tipos de la obra de Dios; sin estos cambios en el carácter del hombre, este sería incapaz de dar testimonio de Dios y no podría ser conforme a Su corazón. Los cambios en el carácter del hombre significan que se ha liberado de la atadura de Satanás, de la influencia de la oscuridad, y que se ha convertido de verdad en un modelo y una muestra de la obra de Dios, que de verdad ha llegado a ser un testigo suyo y alguien que es conforme a Su corazón”.

Scripture quotations taken from LBLA . Copyright by The Lockman Foundation.

viernes, 3 de enero de 2020

La obra de Dios - Dios decretó las leyes para guiar al hombre en la Era del Antiguo Testamento

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La obra de Dios - Dios decretó las leyes para guiar al hombre en la Era del Antiguo Testamento

Después de que la humanidad fue corrompida por Satanás, Dios empezó Su plan de gestión de la salvación del hombre, que Él realizó Su primera etapa de la obra entre los israelitas. Es decir, Jehová Dios se les apareció y usó a Moisés para guiarlos a escapar del control y la servidumbre de Faraón, y luego les decretó los mandamientos y las leyes para liderarlos aprender cómo adorarlo y vivir en la tierra.

Dios Todopoderoso dice: “Después de la creación de la humanidad en el principio, fueron los israelitas los que sirvieron como la base de la obra, y todo Israel fue la base de la obra que Jehová hizo en la tierra. La obra de Jehová fue dirigir y pastorear de una manera directa al hombre por medio de presentar las leyes para que el hombre pudiera vivir una vida normal y adorar a Jehová de una manera normal en la tierra. Dios, en la Era de la Ley, era alguien a quien el hombre no podía ver ni tocar. Él sólo estaba guiando a los primeros hombres que Satanás corrompió y estaba ahí para instruir y pastorear a estos hombres, así que las palabras que Él habló fueron sólo estatutos, ordenanzas y un conocimiento común para vivir la vida como un hombre y, de ninguna forma, se refirieron a las verdades que suplen la vida del hombre. Los israelitas bajo Su liderazgo no fueron los profundamente corrompidos por Satanás. Su obra de la ley fue sólo la primera etapa de la obra de salvación, el principio mismo de la obra de salvación, y prácticamente no tuvo nada que ver con los cambios en el carácter de la vida del hombre”.

“Durante la Era de la Ley, Jehová estableció muchos mandamientos para que Moisés los promulgase a los israelitas que lo seguían para salir de Egipto. Estos mandamientos fueron dados por Jehová a los israelitas y no guardaban ninguna relación con los egipcios; tenían el propósito de refrenar a los israelitas. Él usó los mandamientos para exigirles. Bien sea que guardaran el día de reposo, que respetaran a sus padres, que no adoraran ídolos y demás, estos eran los principios por los que se les juzgaba como pecaminosos o justos. Entre ellos hubo algunos que fueron consumidos por el fuego de Jehová, otros que fueron apedreados, y algunos que recibieron la bendición de Jehová, todo esto determinado conforme a si obedecían o no estos mandamientos. Quienes no guardasen el día de reposo serían apedreados. Los sacerdotes que no guardasen el día de reposo serían consumidos por el fuego de Jehová. Quienes no mostrasen respeto a sus padres también serían apedreados. Todo esto fue encomendado por Jehová. Él estableció Sus mandamientos y leyes para que, al ser guiado por Él durante su vida, el pueblo escuchara y obedeciera Su palabra, y no se rebelara contra Él. Empleó estas leyes para mantener bajo control a la raza humana recién nacida, para crear las bases para Su obra futura. Así, con base en la obra que hizo Jehová, la primera era fue llamada la Era de la Ley”.
De “La Palabra manifestada en carne”



sábado, 21 de diciembre de 2019

¡Que persevere en la fe hasta el final!

La Biblia dice: “Porque somos hechos partícipes de Cristo, si es que retenemos firme hasta el fin el principio de nuestra seguridad”(Hebreos 3:14)
Dios Todopoderoso: “Cualquiera que sea el tipo de refinamiento al que te sometas en tus experiencias de las palabras de Dios, Él exige la fe de las personas. De esta forma, lo que perfecciona es la fe de las personas y sus determinaciones. No puedes tocarlo ni verlo; es en esas circunstancias que se requiere tu fe. […] Si no tienes fe, Dios no puede perfeccionarte y serás incapaz de ver Sus acciones, y menos aún Su omnipotencia. Cuando tengas fe y puedas tocar Sus acciones en tu experiencia práctica, Dios se te aparecerá, te esclarecerá y te guiará desde dentro. Sin esa fe, Dios no podrá hacer esto. Si has perdido la esperanza en Dios, ¿cómo podrás experimentar Su obra? Por tanto, sólo cuando tengas fe y no albergues dudas hacia Dios, cuando tu fe en Él sea verdadera, haga lo que haga, Él te esclarecerá e iluminará en tus experiencias, y sólo entonces podrás ver Sus acciones. Estas cosas se consiguen todas por medio de la fe, y sólo a través del refinamiento: la fe no puede desarrollarse en la ausencia del refinamiento. ¿A qué se refiere la fe? La fe es la creencia genuina y el corazón sincero que los humanos deberían poseer cuando no pueden ver ni tocar algo, cuando la obra de Dios no está en línea con las nociones humanas, cuando está más allá del alcance humano. Esta es la fe de la que hablo”.
De “La Palabra manifestada en carne”
Scripture quotations taken from LBLA. Copyright by The Lockman Foundation.

miércoles, 20 de noviembre de 2019

Película cristiana | "El pueblo del reino celestial" Basada en una historia real

Era una persona que solo vive por dinero, pero ella dijo "creer en Dios es bueno", ¿qué cambió su visión de la vida, los valores? ¿Qué tipo de experiencia le hizo tener tal sentimiento y experiencia? Si quieres saberlo, echemos un vistazo a este video.


Película cristiana | "El pueblo del reino celestial" Basada en una historia real

El Señor Jesús dijo: "En verdad os digo que si no os convertís y os hacéis como niños, no entraréis en el reino de los cielos" (Mateo 18:3). El Señor Jesús nos dijo que sólo los honestos pueden entrar en el reino de los cielos; sólo los honestos pueden ser el pueblo del reino. Esta película narra la historia de cómo la cristiana Cheng Nuo experimenta la obra de Dios, y del transcurso de su búsqueda para convertirse en una persona honesta en la vida.
Cheng Nuo era médico. Pese a creer en Dios, cuando se encuentra con cosas que afectan a sus intereses y que afronta en su vida cotidiana, no puede evitar mentir y engañar. Al enfrentar pruebas y dificultades, llega a malinterpretar a Dios y quejarse de Él, pero, a base de buscar la verdad una y otra vez, comprende el origen de su falta de honestidad y de su naturaleza satánica, egoísta y deleznable. Comienza a centrarse en la búsqueda de la verdad con la finalidad de corregir su tendencia a mentir y la falta de honestidad en su corazón. Posteriormente, cuando el gobierno del partido comunista chino la detiene en el cumplimiento del deber y sufre una demoledora tortura, ella está dispuesta a morir antes que a mentir y rechaza renegar de Dios. Poco a poco, Cheng Nuo es capaz de convertirse en una persona honesta y de amar y obedecer verdaderamente a Dios. Entonces, ¿cuál es realmente su historia?

Ver más: Reflexiones cristianas